Tecoaque-Sultepec, ciudad prehispánica

*La pequeña porción del enorme asentamiento del pueblo Acolhua, revela un pasado de resistencia, conquista y tragedia; pequeñas estructuras construidas en piedra volcánica, donde se erigen templos dedicados a las deidades de la muerte, lluvia, pulque y el maguey

Nayeli Vélez

Calpulalapan, Tlax.- En el corazón del altiplano mexicano, entre la vastedad de los campos de maguey y los llanos rodeados de vegetación, en el municipio de Calpulalpan, se encuentra un tesoro arqueológico poco conocido, pero que resguarda una historia cargada de lucha, supervivencia y resistencia de los antiguos pueblos prehispánicos.

Tecoaque-Sultepec, cuyo nombre náhuatl significa “lugar donde se comieron a los señores” o “lugar donde se comieron al enemigo” es una pequeña parte de lo que fue un enorme asentamiento atribuido a la cultura Acolhua, cuya particularidad histórica trasciende en que en él se encontraron vestigios de la práctica de sacrificios humanos.

Esta zona arqueológica, se encuentra ubicada en el poblado de San Felipe Sultepec, a un costado de la carretera libre federal México-Texcoco, en el kilómetro 33 rumbo a Calpulalpan. A “salto de mata” del tramo carretero, se observan las pequeñas estructuras construidas en piedra volcánica, donde se erigen varios templos dedicados a las deidades de la muerte, la lluvia; el pulque y el maguey.

Tras recorrer un pequeño tramo de terracería rodeado por milpas y frondosos campos de cultivo, se llega a la antesala de este asentamiento arqueológico: La Plaza Sur, sitio ceremonial donde se celebraron los sacrificios de españoles, mestizos, sambos, mulatos, macehuales, negros y criollos que integraban la caravana que los acolhua capturaron en 1520, tras la llegada de Hernán Cortés y su travesía por los reinos de Tlaxcala y Texcoco.

Al adentrarse al lugar, se observan varios templos con características arquitectónicas que definen el nivel ocupacional más antiguo en esta zona y que son clara influencia de la cultura teotihuacana.

Uno de ellos, es el templo de Mictlantecuhtli; un pequeño basamento donde se celebraban rituales en honor al Dios de la Muerte o señor del Mictlan y los altares ceremoniales, plataformas, y restos de viviendas, que nos hablan de una compleja organización cuyo propósito principal era el control del territorio y el resguardo de enemigos cautivos.

Visitar la zona arqueológica de Tecoaque Sultepec es una oportunidad única para conectarse con la historia profunda y compleja de México.

Más que un simple recorrido por una zona arqueológica, es un viaje en el que se exalta la resistencia de los pueblos prehispánicos ante la llegada de los europeos y la lucha por conservar su autonomía y territorio. En sus ruinas y restos de altares ceremoniales elaborados en tepetates, adobe y piedra volcánica, atestiguamos también una parte importante de la cosmogonia ancestral y sus profundos lazos con la muerte y sus rituales.

 

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